lunes, 21 de abril de 2014

Invictus - Dominio 1


El primer paso para cambiar no es comenzar una dieta. El primer paso no es ponerse unas zapatillas de deporte, y salir a correr. El primer paso no es vaciar la despensa de dulces. El primer paso es querer dar el primer paso.

Suena extraño, ¿verdad? Es que es extraño. Es lo que diferencia a lo que humildemente quiero transmitirte de todo lo que ya sabes de sobra. Ya has hecho dietas. Ya has hecho ejercicio. Ya has luchado contra el hambre. Pero nunca te has enfrentado a tu peor enemigo: tú mismo. Y tenemos que aprender a hacer de ese enemigo nuestro aliado.
Tienes el potencial, te lo aseguro. Probablemente estés escuchando en tu cabeza esas fatídicas palabras… “yo no tengo voluntad”. Enhorabuena… acabas de percibir tu primer y más importante autoengaño. Tienes voluntad. El problema es que la tienes bloqueada, encadenada  bajo una maraña de autosaboteo. 

Quiero que en el momento en que termines de leer mis palabras te pongas frente al espejo. Quiero que te mires y te analices. Un análisis en detalle. Mírate muy bien. Hay unas preguntas que necesito que me respondas.


¿Qué ves?


Hay algo que no te gusta ahora mismo, eso es evidente. Quiero que lo aísles y pienses en ello. Eso que te disgusta ¿cómo te hace sentir? ¿Qué odias de ello? Yo no puedo contestar a esa pregunta, pero puedo intuir lo que vas a responder. Te hace sentir que no puedes tener lo que otras personas tienen. Te hace sentir infeliz porque no te gusta lo que ves. Quizá te haga sentir insano, y quisieras que tu salud no se viese resentida. Quiero, además, que pienses en cómo sería tu vida en los próximos diez años si no pudieses cambiarlo de ninguna forma. Los sentimientos son innumerables… pero ¿Cuáles son los tuyos? Haz una buena lista, bien larga. Apúntalo todo. Vamos a hacer magia.

Imagina ahora que puedes cambiarlo instantáneamente.

Quiero que pienses en que lo has cambiado. Ha desaparecido y te has convertido en aquello que quieres llegar a ser. Has eliminado lo que te disgusta. Cierra los ojos, y busca esa imagen de ti, de cómo quieres ser. Ya lo has logrado. Lo tienes ante ti. Y respóndeme ¿Cómo te sientes ahora? Quizá es un poco difícil ¿Cómo crees que te sentirías si alcanzases ese estado mágico mañana? Analiza tus sentimientos uno por uno, haz de nuevo esa lista. Piensa en tu vida, transformado de esa forma. Piensa en ti caminando por la calle, hablando con otras personas, mirándote en el espejo antes de ducharte, comprando prendas de ropa. Reflexiona sobre lo que ganarías. Piensa en tu nueva vida, ahora que ya lo has logrado ¿Cómo es?¿Qué sientes?¿Qué eres ahora?¿Cómo eres ahora? Visualízalo. Con todas tus fuerzas. Quiero que las sensaciones que te produce tomen forma con fuerza dentro de ti. Porque vamos a utilizar toda esa energía para derribar tus barreras.

¿Y por qué no lo haces posible?


Abre los ojos. Ya no se trata de una imagen. Ahora tenemos que hacer magia en tu cabeza. Quiero que pienses de nuevo. Piensa en cada vez que has intentado alcanzar tu objetivo, y no lo has logrado. Quiero que analices qué te lo ha impedido. En serio, respóndeme, ¿qué te lo impide? Analiza los elementos externos que no te lo permiten ¿El entorno?¿El tiempo?¿Alguna persona? Piénsalo bien ¿Tentaciones?¿Impulsos?¿Ansiedad? Quiero saberlo TODO. Quiero que tomes conciencia de todo lo que es una barrera para ti. Y ahora, el punto clave de todo esto…

¿Qué hay en ti que te impide hacerlo?

Es la pregunta clave. Quiero que pienses en las cosas que te dices a ti mismo. Quiero que pienses en los “no puedo”, en los “tengo los huesos anchos”, “me engorda el aire”, “no tengo voluntad”, “mi metabolismo es así”, en los “lo que le sirve a otros a mí no me sirve”, “no tengo tiempo”, o “por más que lo intente no voy a estar como esas personas que están como yo quiero, porque es una cuestión genética”. Quiero que pienses en qué te hace caer, y destruir tus anteriores intentos. Y sobre todo, quiero que seas SINCERO conmigo, y contigo mismo. Tranquilo, entre nosotros no tiene que haber mentiras, esto no es un juicio. No me importa lo que falle, ten en cuenta que yo, como tú, he vivido todo eso y sé lo difícil que es. Quiero que pienses en cuál es la forma en la que te autosaboteas, y la forma en que tu entorno, sin quererlo, dinamita tus esfuerzos.

Ya conocemos lo que deseas. Ya conocemos lo que te lo impide. 


Ahora trabajemos. Tienes una meta. Tu meta es esa imagen de ti mismo que has creado en tu cabeza, esa imagen del resultado mágico de tu transformación. Tenemos los obstáculos, todos esos elementos que te impiden lograrlo. Ahora hablemos de etapas. Tu meta debe ser realista, y con realista no digo que engordes un poquito a tu yo ideal. No. Quiero que pensemos en pasos. En tiempo. No vamos a perder cincuenta kilos en una semana. Ni en diez. No te obsesiones con hacerlo de golpe. Solo piensa en que vas a comenzar tu primer paso, tu primera batalla. Tu primer objetivo es vencer todos esos obstáculos que te impiden lograr tu meta final.

¿Qué vas a hacer para alcanzar tu metamorfosis?


Quiero que pienses en cómo de difícil se te hace alcanzar tu objetivo. Cuan lejano te parece. Del uno al diez, en cuanto valoras su dificultad. Y qué vas a hacer para derrotar esa dificultad. Quiero que pienses en qué forma puedes tomar el control. En el impacto que tu cambio va a tener en tu vida, en tu entorno, en cómo te vas a ver, y en cómo te van a ver. Y en base a eso, en las opciones que tú crees que puedes tener para lograrlo. Créeme, las tienes. Pero contesta: ¿qué vas a hacer?

Es difícil pensarlo, ¿verdad? Pues quiero regalarte un poco de magia.

La imagen de la victoria


Mírate de nuevo. Mira quién eres, y piensa lo que quieres ser. Retoma la imagen mágica de ti mismo. Piénsala con fuerza. Quiero que sientas todas esas cosas positivas que esa imagen te ha generado. Hazlas tuyas, quiero que generes todo ese orgullo, toda esa positividad, toda la alegría, incluso el ego que esa imagen te inspira. Haz que toda esa energía tome forma, y fíjala dentro de ti. Para fijarla, busca dos cosas: una frase, y un tótem. La frase debe ser algo que puedas repetirte a ti mismo cada vez que dudes, cada vez que te mires al espejo, cada vez que tus ánimos se vengan abajo. El tótem puede ser un objeto, una fotografía, una imagen, una prenda de ropa, un calendario, un complemento que lleves encima ¡Cualquier cosa! Debe ser algo que te recuerde, en todo momento, que tienes una meta. Cada vez que toques ese tótem, cada vez que te digas esa frase, recuerda la imagen que es tu objetivo. Recuerda el yó que quieres ser. Recuerda esas sensaciones. Recuerda toda esa energía. Porque es crucial que cada vez que decaigas, cada vez que veas que te alejas de tu objetivo, recuerdes, y creas en ti mismo, en lo que puedes lograr, solo porque tu has decidido que puedes, y no vas a permitir que nada te lo impida. Solo hay una cosa que no debes olvidar jamás.

Tú eres invencible.





Las fotografías pertenecen a Antonio Rourke, ela-bracho, Cristian Larrere. Mis agradecimientos por permitir su uso.

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