miércoles, 23 de julio de 2014

Construyendo nuestra autoconfianza - Dominio 2

Somos un producto de nuestra memoria. Hijos de nuestro pasado. Hemos sido moldeados por los acontecimientos que han surgido en nuestro camino, por las personas que han compartido nuestros pasos, por las experiencias y pensamientos que hemos hecho propios. Cada evento, cada amigo, cada herida, cada enemigo, cada sonrisa y cada triunfo, han sido arquitectos de nuestra vida, colocando una pequeña pieza del tremendo puzzle que somos hoy en día. Pero el gran problema es cuando gran parte de esos agentes nos han provocado un tremendo dolor, desconfianza, sentimiento de fracaso… nos ha hecho sentir míseros, o incapaces de alcanzar nuestras metas. Y nosotros, los que arrastramos a nuestras espaldas la cicatriz de haber vivido años y años en un cuerpo que no amamos, lo hemos pagado con el alto precio que supone la carencia de autoconfianza.

Cada vez que empiezo a hablar con alguien que viene buscando asesoramiento me encuentro con una situación similar. En primera instancia, me dan una razón por la que desean perder peso, a veces aparentemente profunda. Pero automáticamente me doy cuenta de que detrás de esa razón siempre hay mucho más. Cuando la entrevista avanza, empiezan a surgir esos pequeños detalles que suponen no el por qué, sino el cómo se alcanzó la situación de la que ahora quieren deshacerse. Hablamos de razones innumerables, pero que todos solemos conocer, porque, de una u otra forma, las hemos vivido. Algunas no dependen de otras personas: un embarazo que hizo que nuestro cuerpo no volviese a ser el que era, una situación laboral extrema, la llegada de los hijos… En otras encontramos situaciones más dramáticas, que nadie debería haber soportado: bullying, obesidad infantil que deriva en una adolescencia infeliz y cargada de remordimientos, la sensación de no poder experimentar lo que otros experimentan, el desprecio de alguien a quien amábamos, el desdén de las personas de nuestro entorno que jamás nos creyeron capaces de llegar a nada, depresión, la interiorización de todos los insultos recibidos…

Todos estos factores desencadenan la aparición de dos características clave que todos aquellos que se han visto atrapados en el ciclo de las dietas sin fin, padecemos: la pérdida de la autoestima, y un bajo grado de autoconfianza. Curiosamente, está demostrado que mientras que el sobrepeso nos hace perder la autoestima y la autoconfianza, las personas con baja autoestima y autoconfianza son las que desarrollan formas de alimentación irracionales. El sobrepeso acaba con la autoestima, y la baja autoestima nos hace engordar con mayor facilidad. Por ello, es crucial trabajar, a la vez, estos dos factores, durante el tiempo en que nos dedicamos a cuidar nuestro físico.

MEJORANDO LA AUTOCONFIANZA

“Yo no soy capaz”. Es una de las frases que más escucho. Y es que sentimos que hemos fracasado tantas veces que nada de lo que intentemos va a funcionar. Pero la realidad es que, por norma general, no hemos logrado poner todo nuestro empeño en nuestra tarea. Y no por pereza, o por falta de interés, sino por carecer de autoconfianza. Una persona segura de sí misma contempla el fracaso y se enfrenta a él. A nosotros nos envuelve, porque lo hemos experimentado mil veces, y nos hace recordar todo el dolor pasado. Pero la autoconfianza es moldeable. Se puede hacer crecer. Y es absolutamente necesaria para lograr nuestros objetivos… ¿cómo podemos hacerlo?

Estos son algunos ejercicios simples para empezar a trabajar la autoconfianza. Con el tiempo, profundizaremos en cada uno de ellos, pero son el punto de partida:

1-EL AUTOANÁLISIS

Conócete a ti mismo. Haz un compendio de esas situaciones que te hacen sentir inseguro. Piensa en las razones por las que sueles abandonar. Escucha la voz del autocastigo, esa presencia constante que te dice “no puedes hacerlo”, “ya has vuelto a cargarte todo tu esfuerzo”, o “nunca lo conseguirás”. Escúchala y atiende exactamente a qué es lo que te dice, porque es lo que tú te dices a ti mismo. Recuerda, también, en qué piensas cuando te rindes y abandonas, o te dejas llevar por la tentación, y cómo te lo reprochas después.

2-LA BATALLA:

En primer lugar, establece tus objetivos. Dibújalos en tu mente con toda claridad. Piensa en todos los detalles. Y sobre todo, piensa exactamente en qué te hará sentir lograr tus objetivos. Qué vas a conseguir, qué sensaciones experimentarás, qué cosas que antes no tenías tendrás cuando lo consigas. Siéntelo como si ya lo hubieses conseguido. Y prepárate para la batalla.

Haz un compendio realista de los éxitos que has logrado en tu vida. De aquellas cosas que haces bien, que sabes que realizas con soltura. De los retos que terminaste satisfactoriamente. Estudios, profesión, hijos, familia, personas que necesitaron tu ayuda y se la diste. Toma tus características positivas y utilízalas para enfrentarte a tu voz negativa interior. Cuando te diga “no puedes, no lo vas a lograr” piensa “sí puedo, porque pude lograr antes todas estas cosas, y además CONSEGUIRLO ME VA A HACER SENTIRME DE ESTA FORMA”, y piensa en todo lo que tu éxito te va a reportar. Enfréntate a tu voz interior utilizando la evidencia de que, si has tenido éxito en otros campos, lo tendrás en lo que te propongas.

3-POSITIVIZA:

Cuando carecemos de autoconfianza, un pequeño fracaso, o el miedo a llamar la atención negativamente sobre nosotros,  nos hace abandonar rápidamente. Y muchas veces se debe a que pensamos de forma muy negativa en los efectos de nuestros actos, o de aquello en lo que hemos fallado. Pero podemos cambiar las tornas si positivizamos el mensaje negativo de nuestros pensamientos limitantes.

Si pensamos “fracasaré porque ya fracasé antes”, cambiemos a “si esta vez lo hago diferente, lo conseguiré”. Si pensamos “he metido la pata, he echado por tierra toda una semana de trabajo porque he fallado un día” pensemos “solo he fallado un día, si mañana vuelvo a hacerlo bien, la pérdida será mínima”. Si pensamos “todo sigue igual, nada va a cambiar, no veo resultados” respondámonos “nada es igual porque esta vez lo estoy intentando de verdad”.

Utiliza el listado de características negativas que sueles atribuirte, y piensa en todas aquellas positivas que sabes que posees. Súmale los elogios o cualidades que otras personas han resaltado de ti en el pasado. Y responde a cada característica negativa con una positiva. Créeme, la lista de positivas superará con creces a la de negativas. Empieza a pensar en ti positivamente, como alguien que tiene mucho que ofrecer.

4-ACTUA

El primer paso es dar el primer paso. Es fundamental que estés dispuesto a intentar superar tus retos. Enfréntate a aquello que no te creas capaz de hacer, por absurdo que pueda parecerte. Y entiende los fallos como parte del aprendizaje, y no una causa de abandono instantáneo. Lleva un tiempo saber realmente en qué somos buenos, y en qué no. No te hundas, y aprende de tus errores. Nadie suele hacer las cosas bien a la primera. A la tercera, mira atrás, y verás que lo has hecho mucho mejor. Además, contempla los éxitos pequeños que consigas en tus intentos fallidos. Fracasar una y otra vez no es fallar, si cada vez fracasas más alto.

5-OLVIDA LAS COMPARACIONES:

Miramos a los gigantes y nos sentimos incapaces, pero no pensamos en que lo que le ocurra a los gigantes a nosotros NO NOS AFECTA. No puedes compararte con personas que ya han alcanzado su éxito total, o que poseen características que tu aun no has desarrollado. En términos deportivos, nadie empieza jugando en primera división. Si en un informativo ridiculizasen el rendimiento de un equipo de regionales frente a uno de primera división, nos resultaría absurdo. Entonces, ¿por qué lo hacemos con nosotros mismos?

Hemos empezado en nuestro primer escalón, y nuestra tarea es dar nuestro 100%. Cuando lo logremos, alcanzaremos un nuevo escalón. Los que ya se encuentran mucho más arriba que nosotros dan, a su vez, su propio 100%. El suyo no es mejor que el nuestro. Su esfuerzo no es más importante que el nuestro. Es su vida, es su escalón. Nosotros tenemos el propio, y debemos ocuparnos de NUESTRO reto. Resaltemos nuestras cualidades propias, y olvidemos lo que otros son, tienen, o lograron. Es nuestra batalla, no la suya.


6-CREE EN TUS ÉXITOS PREMIÁNDOTE POR ELLO

Es crucial que te refuerces a ti mismo. Cuando logres un hito en tu camino, recuérdalo, apúntalo, ensálzalo. El refuerzo positivo es la mejor forma de afianzar nuestros éxitos. Premiarnos por ello es también una forma de que deseemos llegar aún más lejos. Si lo deseas, háblalo con tus personas de confianza, con aquellas que sepas que lo van a reconocer y van a sonreir contigo. Siempre sé realista: refuérzate y prémiate en equilibrio con la magnitud de tu éxito. Y nunca, nunca, rechaces una felicitación sincera por algo que tú has logrado. Siéntete orgulloso, da las gracias, y sonríe. Nada de decir “tampoco ha sido para tanto”.

7-DEJA ATRÁS LA VERGÜENZA:

Hay quien no quiere hacer ejercicio al aire libre porque les avergüenza pensar en el qué dirán. Hay quien se obsesiona con ser anodino y callado, pasar desapercibido, por no atraer atención sobre sí. Olvídalo. Somos plenamente conscientes de qué cosas son realmente vergonzosas, y luchar por tus retos nunca lo será. No te escondas si no estás haciendo nada por lo que debas esconderte. Si te incomoda la idéa de salir a correr, por ejemplo, porque no te sientes bien contigo mismo, piensa siempre: una persona que lucha fervientemente por un objetivo noble no es diana de las burlas, sino motivo de admiración.

8-SÉ ASERTIVO:

La asertividad es el arte de expresar nuestras convicciones y defender nuestros derechos y necesidades, sin ser manipulados o cohibidos ni convirtiéndonos en agresores. En el caso de las personas con baja confianza, suele darse el primer caso. Nos sentimos cohibidos, nos dejamos convencer, o simplemente guardamos silencio, y asumimos lo que otras personas con carácter más fuerte nos imponen. Obviamos nuestros deseos y nos sometemos a los suyos. No nos atrevemos a pedir lo que necesitamos por miedo a la reacción del prójimo. Y luego, nos lamentamos en silencio.
Debemos ser capaces de ser asertivos, de expresar sin miedo nuestras necesidades, nuestros puntos de vista, nuestros deseos. Comunicarnos de forma sana, y no ocultando la cara y avergonzados. De cualquier forma, éste es un tema que debe ser profundizado, y reservaré para un futuro artículo.

9-PERSEVERA:

Sé constante. Cambia de tácticas, varía los métodos. Pero no te rindas a la primera. Los éxitos se consiguen con el trabajo diario, y generalmente tras innumerables fracasos, caídas, heridas y decepciones. Pero el premio final es maravilloso. No dejes que tu creencia constante en que “no lo puedes conseguir” te haga abandonar. La perseverancia es la verdadera clave de todo esto.



Referencias:

“Childhood emotional problems and self-perceptions predict weight gain in a longitudinal regression model” (Andrew Ternouth*, David Collier and Barbara Maughan) http://www.biomedcentral.com/1741-7015/7/46.

5 comentarios:

  1. Me ha encantado. ...tienes mas razón q un santo. ...gracias por compartir estos artículos, no te haces idea de cuanto se necesitan....gracias por esas noches en vela, por compartir tu experiencia y por hacer q cada paso merezca la pena, aun queda mucho trabajo por delante y aunque no todos lps días es fácil, siempre estás animando, haciendo q piense en porqué hay que seguir luchando, sin ti esto sería imposible. ..creeme q lo he intentado miles de veces y por fin he conseguido creer q puedo....esa dichosa ceja q poder tiene...jeje...un besazo....

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  2. Me encanta este post. Da mucha fuerza

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  3. BUENISISISMO PARA LEER ..REFLEXIONAR.. REALIZAR Y COMPARTIR, GRACIAS POR TU TIEMPO..ESFUERZO Y MUCHA DEDICACION.. IMPRESIONANTE!!! UNA VEZ Y MIL VECES GRACIAS

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  4. Realmente hace replantearse mucha cosas....Gracias!

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  5. Muy inspirador. Gracias por ofrecernos tus consejos y ayuda.

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