martes, 1 de diciembre de 2015

Lo primero que pillo




Acabas de volver a casa. En apenas una hora tienes que volver a marcharte, a cumplir con todas esas tareas de tu día a día. Eres una persona trabajadora y activa que casi no sabe lo que significa “tener un rato libre”. Y resulta que tienes que preparar tu comida en ese escaso hueco que queda. Abres la nevera y, aunque hay decenas de productos, no encuentras la forma de preparar un plato decente y que te dé tiempo a comer. Así que recurres a la fórmula mágica de combinar dos o tres elementos, y construyes algo que casi no supera la condición de snack. Te comes… pues lo primero que pillas. ¿Cómo podemos cambiar esto?


Falta de tiempo

 La escasez de tiempo es una de las principales razones que solemos esgrimir cuando nos planteamos cuidarnos un poco más. Parece imposible escurrir los minutos para poder preparar comida saludable y hacer un poco de ejercicio. Sin embargo, a poco que hagamos un par de variaciones en nuestra rutina podemos conseguir cambiar esta dinámica. En lo que respecta a la alimentación existe una clave fundamental: la planificación. Organizar nuestra ingesta mucho antes de que llegue el momento crítico es una garantía de que podremos comer lo que debemos, cuando debemos.

¿Significa eso que preparemos toda la comida de la semana el domingo y llenemos la nevera de tuppers? Para nada. Aquí os dejo algunas normas útiles para poder organizar nuestra dieta aunque vivamos en permanente estrés. Además, siempre se pueden utilizar por separado, o combinar estas reglas para conseguir un mejor resultado.

1-Llena tu despensa y nevera SOLO con lo que debería estar en tu dieta

La mejor forma de evitar comer lo que no debes es no tenerlo. Si en tu nevera hay Nuggets y salsa super burguer, postres de chocolate y salchichas rellenas de media tonelada de queso, lo más probable es que lo comas. Sin embargo, tan sencilla de preparar es una ensalada de pollo con canónigos, manzana y nueces, como un puñado de croquetas fritas en un océano de grasa. Ten siempre a mano alimentos que sean saludables y que permitan buenas elaboraciones. Proteínas magras (como pollo fileteado), verduras frescas, fruta, huevos, nueces, algún lácteo y carbohidratos lo menos refinados posibles.

2-¡!!CONGELA!!!

 “Yo no compro verduras y productos frescos, porque se me pasan”. Lo he escuchado mil veces. Y tiene fácil solución. Si compras una gran cantidad de un producto, haz porciones y congela. Por ejemplo, filetea las pechugas de pollo y envuélvelas en la cantidad aproximada de una ración. Así, cuando llegue el momento de prepararlo a toda prisa, solo tomarás un paquetito, lo abrirás, y lo tendrás listo para preparar. Si notas que las verduras empiezan a pasarse, córtalas en dados, resérvalas en una bolsa de congelación, y ¡listo! Cuando debas usarlas solo tendrás que tomar un puñado de cada una y podrás preparar un excelente sofrito, o una guarnición perfecta.

3-Cocina para varios días:

 Si en algún momento de la semana tienes tiempo para cocinar, haz un par de platos que puedas guardar varios días. De esta forma dispondrás de algunas opciones que solo tendrás que calentar en el momento oportuno. La carne guisada y las cremas de verdura son ideales para estos casos: prepara una buena cantidad, guarda en recipientes, y listo. Pero puedes recurrir a ideas más elaboradas e igual de útiles. Por ejemplo, si compras carne picada en carnicería (para evitar los excesos de grasa) puedes dejar listas varias hamburguesas caseras, que podrás envolver individualmente y congelar para el momento crítico. Internet está repleto de recetas saludables que puedes dejar en la recámara.

4-Planifica la compra, ¡jamás compres sin lista!

 Antes de ir a hacer la compra, prepara SIEMPRE una buena lista. Nada de ir a comprar lo que veamos, o valiéndonos de la memoria. Planifica tu compra en base a tu dieta, nunca tu dieta en base a tu compra. Esto no solo te ayudará a comer de una forma más saludable, sino que además lograrás ahorrar de una forma sorprendente. Y recuerda que nunca debes ir a hacer la compra cuando tengas hambre. Todo supermercado es en realidad el resultado de un concienzudo estudio de mercado para hacerte comprar mucho más de lo que necesitas.

5-Para los adeptos del fitness: prepara packs

 Si sigues una dieta avanzada con un objetivo preciso (hipertrofia, descenso de IGC, carb ciclyng) puedes verte en un auténtico embrollo al preparar diariamente tus comidas teniendo en cuenta pesos y volúmenes, ajustando macros y seleccionando las raciones. El tiempo que se invierte simplemente en la preparación y consumo de los alimentos es demencial. Un buen truco en estos casos es tener listos packs de alimentos que cumplan con nuestras macros: paquetes con la cantidad de carne que contenga nuestra ración de proteínas, ya pesados, o la medida de guarnición de carbohidratos precocida y lista para sazonar y servir. Esto acaba a veces generando el síndrome de la nevera Tetris, es decir, toda una nevera llena de tuppers. Pero al fin y al cabo el esfuerzo de preparar la ingesta semanal puede ayudarte cuando debas consumir un almuerzo calculado con la precisión de un ordenador de la NASA. Personalmente, yo recurro a los paquetitos intercambiables: raciones de cada macro que puedo combinar a placer, para evitar comer cada día lo mismo.

6-Una norma para usuarios avanzados: planifica tu dieta diaria

 Si eres alguien con conocimientos razonables sobre nutrición, o dispones de un asesor que esté instruyéndote en la forma de gestionar tu ingesta, puedes organizar tus alimentos diarios para toda la semana. Dedicar una hora del domingo a escribir tu dieta de la semana te permite disponer de una lista de la compra calculada al milímetro. Esto resulta infalible cuando somos propensos a volvernos locos ante la nevera sin saber qué preparar para al final acabar metiendo la pata. Aunque, a título personal, no me gusta preparar una dieta predefinida. Creo que es mucho más conveniente conocer las raciones y el lugar de cada alimento en nuestro día a día, y disponer de diferentes variedades. Así, cada día construyo un menú diferente, usando mis alimentos a modo de piezas.

1 comentario:

  1. Muy buenos consejos!! La pereza y la vida rápida a veces nos hacen tirar de cosas no recomendables, sin duda una buena planificación y tener en la nevera siempre un caldito o un puré nos salvan de pecar ;)

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